Daniel Ricciardo finalmente ha aclarado la génesis de su icónico ritual del ‘Shoey’ en el podio. Durante una cautivadora conversación con el CEO de Ford, Jim Farley, quien estableció un paralelismo entre la singular celebración de Ricciardo y el pionero rociado de champán de Dan Gurney en Le Mans en 1966, el carismático piloto australiano reveló que adoptó el ‘Shoey’ como un distintivo tributo a su país natal. Además, explicó que un amigo había investigado las raíces históricas de esta tradición en la época en que él la introdujo por primera vez en el mundo de la F1.
