Durante el Gran Premio de Japón de 2026, los aficionados a la Fórmula 1 presenciaron cómo Max Verstappen mostraba una creciente frustración con las normativas vigentes del campeonato. Cuando Pierre Gasly, al volante de su Alpine, lo superó con facilidad en la recta principal de Suzuka, el ya cuatro veces campeón mundial simplemente le hizo un gesto sarcástico con la mano para que pasara. Esta evidente falta de rendimiento se debía a que el monoplaza del piloto neerlandés ya había agotado su energía eléctrica, un claro reflejo de los desafíos y limitaciones introducidos por las reglas de 2026. El episodio, que provocó risas entre el público, puso de manifiesto el malestar de Verstappen con el rumbo técnico de la Fórmula 1 y las implicaciones de las nuevas regulaciones.
