La prometedora atmósfera que rodeaba al equipo Haas después de los test de invierno se disipó rápidamente al finalizar el primer Gran Premio de la temporada de Fórmula 1. Aunque los resultados no fueron del todo catastróficos –Esteban Ocon consiguió un undécimo puesto y Oliver Bearman un meritorio séptimo lugar (beneficiándose de cinco abandonos, incluyendo dos coches de equipos punteros)– el ambiente dentro de la escudería estadounidense sigue siendo tenso. Para Ocon, la frustración es, sobre todo, el sentimiento predominante.
