Los cinco pit stops de Alex Albon durante el Gran Premio de Japón pusieron de manifiesto un aspecto significativo, aunque en gran medida inadvertido, de los desafíos actuales de Williams. El equipo se enfrenta a un coche FW47 que se estima tiene un sobrepeso de más de 20 kg, un factor crítico que está frenando su desarrollo en múltiples áreas. Este peso excesivo penaliza gravemente el rendimiento del coche, lo que ha llevado a Williams a implementar un programa gradual de reducción de peso para abordar el problema.
