Tras el reciente inicio de la temporada de Fórmula 1 en Australia, ha quedado patente la necesidad de realizar ajustes en el reglamento. La marcada dependencia de la energía eléctrica está configurando el desarrollo de las carreras, y los pilotos han expresado repetidamente su descontento, afirmando que el estado actual les resta progresivamente la diversión al volante. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ya había comunicado hace algunas semanas su intención de abordar esta situación.
