Kimi Antonelli asumió total responsabilidad por su deficiente salida en el Gran Premio de Japón de Fórmula 1, atribuyéndola a un excesivo patinaje de ruedas desde la pole position. Este error provocó que el piloto de Mercedes cayera hasta la sexta posición durante la primera vuelta en Suzuka.
A pesar del contratiempo inicial, Antonelli se recuperó hábilmente, asegurando finalmente la victoria, en gran parte gracias a la intervención de un coche de seguridad en la vuelta 23. Este triunfo marcó su segunda victoria consecutiva.
