Lewis Hamilton ha compartido recientemente una profunda experiencia de «círculo completo» tras participar en una lección de samurái. Esta oportunidad única provino del mismo artista que coreografió las icónicas secuencias de lucha con espada en la aclamada película de Quentin Tarantino, *Kill Bill*.
Hamilton recordó cómo, de niño, comenzó a practicar kárate como una forma de lidiar con el acoso escolar. Sin embargo, rápidamente descubrió que las artes marciales ofrecían mucho más que solo defensa personal, impartiendo valiosas lecciones de disciplina, respeto y fortaleza interior que lo formaron profundamente.
Ahora, aprovechando el tiempo entre sus exigentes compromisos en las carreras, Hamilton continúa explorando y conectando con estos profundos principios, lo que destaca el impacto duradero de su temprano viaje en las artes marciales y el significado de esta inolvidable lección samurái.
