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El municipio que quiere inmigrantes en su comunidad

21 de agosto de 2026Pablo Navarro1 min

A orillas del Clyde, se vislumbran oportunidades en los sectores marítimo, de energías renovables y de defensa. Se reimagina el uso del río para el siglo XXI, aunque para ello se necesitará un apoyo significativo de los gobiernos escocés y del Reino Unido.

Cuando se le pregunta sobre los solicitantes de asilo, quienes en su mayoría no tienen permitido trabajar mientras esperan las decisiones del Home Office, McCabe reconoce que existe "una inquietud, sin duda".

Si bien el ayuntamiento ha participado "voluntariamente" en un programa de dispersión del Home Office, aceptando a más de 200 personas que buscan asilo, cree que la zona "ha recibido una cuota desproporcionada", y se dice que un contratista del Home Office ha comprado varias casas en el área.

Sin embargo, los inmigrantes y refugiados que pueden trabajar son bienvenidos en Inverclyde, afirma McCabe.

"Sin esas personas, nuestro servicio de salud estaría realmente en apuros... Los refugiados que han llegado han aportado beneficios a esta zona. Traerán ambición. Traerán niños a esta zona".

La población de Greenock no solo está disminuyendo, sino que también está envejeciendo. La falta de niños provoca el cierre de una guardería, mientras que las personas mayores tienen mayores necesidades de salud.

A esto se suman los altos niveles de privación en la zona, lo que ejerce una presión creciente sobre los servicios públicos en medio de una base impositiva decreciente. Aquellos que permanecen, pagan más: el impuesto municipal aumentó casi un 8% a nivel local este año.